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El error más peligroso de la mejora continua

Actualizado: 20 de may de 2019

Integrar mecanismos de mejora continua en nuestra manera de funcionar es fundamental. Pero si no lo hacemos de forma correcta nos puede llevar a resultados opuestos a lo que estamos buscando. En este artículo, hablaremos del error más peligroso de la mejora continua.

Sea cual sea el mecanismo que usamos (feedback, retrospectivas, revisiones de proceso, etc.) la base del proceso de mejora continua suele estar basada en la misma pregunta:


¿Cómo podemos hacerlo mejor?

Hacernos esta pregunta suele llevarnos a examinar nuestra manera actual de funcionar y detectar áreas de mejora, es decir, áreas que no están funcionando todo lo bien que podrían.

La pregunta en sí misma es válida y es verdad que nos ayuda a generar ideas y definir direcciones de actuación, pero también nos puede llevar a una espiral muy peligrosa. Incluso, puede tener un efecto muy perjudicial si no tenemos en cuenta un principio muy importante:

Parece un buen planteamiento en la teoría, pero en la práctica, cuando nos enfocamos en lo que no está funcionando tan bien como nos gustaría nos estamos programando de manera gradual con un potente mensaje subliminal asociado: No estamos haciendo las cosas bien.

Y quizás lo habéis notado. Cada vez nos volvemos mejores en detectar lo que no va del todo bien. Lo podemos ver cada vez más fácilmente y más a menudo. Incluso, podemos llegar a un momento donde sólo vemos esto. Y poco a poco, el efecto también se va notando.

En algunos casos, se pueden observar equipos que acuden a la retrospectiva con una cierta reticencia. Se pueden escuchar comentarios tales como “Otra vez vamos a ver lo que no funciona bien”, “Parece que lo estamos haciendo todo mal”, “También hay cosas que funcionan bien, ¿no?”

Nuestros compañeros o incluso nosotros mismos podemos llegar a sentirnos cada vez más nerviosos y aprehensivos a la hora de recibir feedback.



En última instancia, el efecto de esta dinámica llega a impactar nuestros resultados.

Cada vez más estudios demuestran que nuestro desempeño en nuestro trabajo está fuertemente ligado a las expectativas que tenemos sobre éste. Eso quiere decir que cuando nos metemos en la cabeza que no estamos haciendo las cosas bien, eso tiene un efecto inconsciente en nuestra capacidad de tomar decisiones y en la calidad de esas decisiones.

Empezamos a dudar de nosotros mismos, tener más miedo a equivocarnos y tener menos motivación para hacer nuestro trabajo.




¿Porqué está pasando eso? ¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

Podemos encontrar algunas respuestas a esas preguntas en el estudio Bad is stronger than good  ("El Mal es más fuerte que el Bien") realizado por un equipo de investigadores liderados por el psicólogo social Roy Baumeister.

En este estudio, los investigadores estudiaron la diferencia en el impacto en nosotros de los eventos con connotación negativa comparados con los positivos.

Algunas de las propiedades principales que encontraron son:

  • El efecto de un acontecimiento percibido como negativo es más fuerte y duradero que uno percibido como positivo.

  • El efecto de una experiencia considerada como negativa es acumulativo en el tiempo. Eso quiere decir que un comentario o acontecimiento que percibimos como negativo o que nos cuesta procesar, tendrá un efecto cada vez más fuerte sobre nosotros y será cada vez más difícil de procesar.

  • En promedio, se necesitan 5 eventos percibidos como positivos par compensar el efecto de un evento percibido como negativo.

¿Quiere decir esto que no tendríamos que hablar de los temas que molestan?

Para nada. Detectar áreas de mejora y generar cambios para un mejor funcionamiento sigue siendo una de las herramientas más potentes de la mejora continua.

Lo que sí, tenemos que tener en cuenta, es también poner foco en lo que sí está funcionando bien, los logros que estamos alcanzando y los comportamientos que están alineados con nuestros valores y objetivos.

Puede ser que a corto plazo, enfocarnos en lo positivo no genere cambios radicales y mejoras impresionantes. Pero a largo plazo, es algo fundamental para cimentar el progreso y ayudar a nuestros equipos a expresar su pleno potencial.



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