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La agilidad es un camino

Agile está de moda, se ha convertido en un concepto popular al que se está subiendo al carro toda empresa u organización que le guste adoptar temas hype. Este tipo de fenómenos no suceden porqué sí. Cuando el Departamento de Defensa de USA notificó que todos sus procesos iban a estar basados en agile, o gigantes de la banca como BBVA hicieron lo propio, el agilismo subió al escenario principal de lo que otras organizaciones iban a querer hacer. Esta realidad ha ocasionado que haya muchas organizaciones que hayan tomado el camino del agile porque sí, porque "tenemos que hacerlo para mejorar nuestra productividad" y aquí es donde surgen las primeras decepciones ya que, detrás de la decisión de empezar a trabajar con agile, hay un proceso de reflexión y análisis mucho más profundo y agile, no es la receta mágica que va a solucionar determinados problemas.




Hay algunos mitos en torno al agile y vamos a repasar algunos de ellos para saber qué hay de cierto en todo ello.


-Muchas personas piensan que agile está asociado a desarrollo de software y que si su empresa se dedica a servicios "no IT" no tiene sentido aplicar agile. No es así. Agile surgió del mundo del desarrollo del software, pero hoy en día vemos casi más ejemplos de organizaciones que lo implementan con éxito fuera de ese sector que en él.


-Trabajar con agile es tener las paredes de la oficina llenas de post it. No es así. Los post it, los paneles de gestión y las liturgias propias del agile (hacer una retro, o un daily) no es ser agile.


La idea verdadera que hay detrás de agile es el deseo y la necesidad de querer ser más ágiles como negocio, de ser capaces de adaptarnos a los contextos cambiantes que rodean el mundo de los negocios en la actualidad; el objetivo de aprovechar la mayor cantidad de oportunidades que el contexto nos brinde, de ser más innovadores y mejorar el time to market y sobre todo, de trabajar de una forma más productiva. Quizá nuestros resultados en cuanto al volumen de productividad sean los mismos, pero lo que agile nos permite es que lo que hagas lo hagas mejor y que puedas responder a los inevitables cambios de contexto. Y hablando de contextos....


VUCA: Volatility, uncertainty, complexity and ambiguity


Este es el término con el que se conoce la realidad de los negocios actual, y no reconocerla como tal es negar la evidencia de que nuestra forma de hacer las cosas necesita adaptarse a ello. Esa capacidad para manejarnos en la incertidumbre, la volatilidad, lo ambiguo y lo complejo es lo que conseguimos aplicando los principios de las metodologías agile.


Pero en realidad agile es una filosofía, una mentalidad, una forma de entender el negocio, la colaboración y el contexto; y precisamente el hecho de que sea una filosofía es lo que permite que hayamos podido sacarlo del sector de desarrollo de software donde nació y aplicarlo a cualquier otro modelo de negocio. ¿A cualquiera? ¿Seguro? Volveremos a esta pregunta. Recuérdala. :)


Un ejemplo de modelo de agilidad


La operadora Pepephone, con Pedro Serrahima al mando, facturó en 2014 más de 50 millones de euros. En ese momento Pepephone lo componían 12 personas. ¿Cómo es posible que algo así suceda? En su ADN Pepephone llevaba la agilidad, ya que en palabras del propio Serrahima "somos capaces de en 5 horas cambiar toda nuestra estrategia de negocio, y eso nos permite probar y probar y probar hasta que damos con el resultado esperado en función de lo que estamos buscando en ese momento".

Eso es una organización ágil.


¿Por qué una organización puede ser ágil en sus inicios y perder la agilidad por el camino? Es momento de recordar que la economía de escala requiere especialización, y especialización de la especialización. Ahí es cuando aparecen los departamentos estancos, esos que se dedican solo a una cosa y no ven el producto/servicio como un todo en el que toda la organización está implicada. Precisamente esos silos son en la mayoría de ocasiones los causantes de esa pérdida de agilidad, porque al usuario final no le importa cómo está estructurado tu negocio, no debería afectarle si tal gestión o servicio depende de la capacidad de respuesta y comunicación entre departamentos. Lo único que le importa es tener la calidad de servicio/respuesta que espera de tu organización y si su estructura está solidificada y "siloficada" tu capacidad de respuesta de negocio se va a ver gravemente resentida.


El Manifiesto ágil


En el 2001 se establecieron las bases de cómo era esta filosofía agile en 4 valores y 12 principios, pero nosotros hemos destilado ese manifiesto y nos quedamos con estas ideas:



Si estas dispuesto a trabajar con esa filosofía agile es bueno para tu organización. La forma de implementarla es lo de menos (tienes más de 40 frameworks con los que trabajar la parte de implementación)


Ten en cuenta un detalle que ya hemos introducido: agile sirve para minimizar la incertidumbre, con lo cual es fácil pensar que si te dedicas a proyectos pequeños en los que el grado de incertidumbre es reducido no vas a ver grandes diferencias entre aplicar agile o métodos más tradicionales de gestión de proyectos. Cuanto más grande sea el proyecto más diferencias vas a ver entre si están gestionados con agile o no, precisamente porque la incertidumbre en un proyecto grande es mucho mayor.


Somos unos golosos y nos encanta pensar en pasteles cuando trabajamos. Agile te permite comerte el pastel a trocitos, mientras lo estás haciendo; ir probando cómo va de azúcar, si la textura es la adecuada, si te has pasado con la nata o si le va mejor cambiar la trufa por crema. Si utilizas métodos de gestión tradicionales solo puedes probar el pastel al final, cuando ya está terminado del todo, y quizá han pasado tantas horas que ya ni te apetece algo dulce con el café, o ya es demasiado tarde para darte cuenta de que en vez de azúcar le habías echado sal (pánico y horror en la cocina!!!).


El Ciclo PDCA propio del agile es lo que nos permite esta forma de trabajar, aprender del producto o servicio mientras lo estamos cocinando, ver cómo mejora o empeora si introducimos un ingrediente nuevo que lo va a diferenciar del típico pastel clásico que hacen todos los reposteros, y en base a esos cambios, ajustar la dirección.





Quiero hacerlo... ¿por dónde empiezo?

Lo primero hazte estas preguntas antes de nada y se honesto/a con las respuestas.

  1. ¿Por qué quiero hacerlo? Si es porque lo hace tu competencia o porque quieres marcarte el hype mejor déjalo. Agile requiere esfuerzo y dedicación y no vas a obtener los resultados que buscas. Y hablando de resultados... siguiente pregunta.

  2. ¿Cuáles van a ser tus beneficios reales por aplicar agile? Si el único beneficio es aplicar un agile "cosmético" con el que dar a entender que de ese modo las cosas ya van a funcionar mejor sí o sí mejor déjalo. Solo si en tu respuesta hay algo relacionado con mejora a nivel de negocio, estrategia y/o equipos sigue adelante con ello.

  3. ¿Cuál es el contexto de tu negocio? Aquí vas a necesitar analizar los riesgos, la naturaleza del trabajo que hacéis, los recursos reales con los que cuentas, en cuanto tiempo necesitas obtener resultados... a partir de tus respuestas y teniendo en cuenta todo lo anterior decide.


Conclusiones

¿Recuerdas la pregunta del principio? Va, la retomamos: agile es una filosofía, una mentalidad, una forma de entender el negocio, la colaboración y el contexto; y esto es lo que permite que pueda aplicarse fuera del sector de desarrollo de software donde nació y aplicarlo a cualquier otro modelo de negocio. ¿A cualquiera? ¿Seguro?

La conclusión es que será aplicable a cualquiera que cuente con una cultura organizacional basada en la adaptabilidad, porque solo será posible que consigas implementar metodologías basadas en la adaptabilidad (agile) si eso está en tu ADN; si no deberías plantearte un cambio más profundo.


Te animamos a que sigas buceando en el apasionante mundo del agile; fórmate, visualiza los flujos de trabajo, crea espacios de reflexión en tus equipos e introduce los cambios de forma gradual pero estable. Y sobre todo busca soporte en la organización. La agilidad es un camino apasionante que es mejor recorrer bien acompañado.




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