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¿Quieres mejorar la efectividad de tu equipo?

Actualizado: 2 de may de 2019

¿Qué significa equipo de trabajo efectivo? ¿Cómo puedo identificar oportunidades de mejora en un equipo? Si somos capaces de observarnos y detectar qué aspectos nos permiten trabajar el aprendizaje continuo tenemos muchos puntos para convertirnos en un equipo altamente efectivo.  


Características de un equipo efectivo

Entendemos por equipo efectivo uno que es capaz de ejecutar correctamente el objetivo que se había propuesto.  Repasemos qué es lo que convierte a un grupo de trabajo en un equipo altamente efectivo. 


Comparten un mismo objetivo: Los miembros del equipo trabajan conjuntamente para alcanzarlo. Pensemos en un equipo de basquet, por ejemplo. El objetivo común es ganar el partido En un equipo de fútbol, por ejemplo, el objetivo es ganar el partido y no importa si uno hace de portero, otro de defensa y otro de delantero, todos van a ganar el partido.

Entrega lo que en cada momento se ajusta al cliente: Se realiza el trabajo correcto de la manera correcta, priorizando lo más importante en cada momento. No se trata de hacer lo que el equipo quiere sino aquello que es prioritario y que entrega más valor en cada momento.

Es ágil para adaptarse a los cambios: Los cambios suceden y se han de tener en cuenta, un equipo efectivo se adapta a ellos para seguir entregando siempre el máximo valor. Manteniendo el objetivo común en mente, es capaz de adaptarse, sea cual sea el cambio que suceda, para seguir enfocándose en el objetivo.

Gestiona los conflictos de manera positiva: Es indiscutible que en toda relación humana se generan conflictos. Un equipo efectivo sabe identificar y resolver de manera productiva los conflictos, aprovechando al máximo la diversidad de los integrantes. El conflicto, en realidad, es algo positivo, que ayuda al crecimiento y a aprovechar todos los puntos de vista.

Aprende constantemente: El contexto cambia, los requerimientos cambian, los procesos cambian y el equipo es capaz de aprender con cada cambio y de mejorar. No únicamente se adapta sino que aprende para ser más productivo.


¿Cómo puedo mejorar la efectividad del equipo? 

Si una de las frases más conocidas de la saga de Star Wars es “el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento…” podríamos adoptar otro mantra, enfocado en este punto y del estilo “la experiencia lleva al aprendizaje, el aprendizaje lleva a la mejora, la mejora lleva a ser más productivos…”.


Pero, ¿cómo identificamos estas oportunidades de mejora que nos pueden ayudar a ser más productivos? Todo suma, y es interesante entender cómo a través de pequeños cambios evolutivos y constantes (Kaizen) se pueden alcanzar mejores resultados que intentando cambiar muchas cosas a la vez. Observemos y analicemos con el equipo: 


1- ¿En qué punto nos encontramos? Para mejorar en algún aspecto, ya sea a nivel personal o a nivel de grupo lo primero que debemos saber es en qué punto nos encontramos ahora. Difícilmente sabremos si hemos mejorado algo si no somos capaces de medir el impacto de nuestras acciones. Quizás en algunos casos tengamos números claros en los que basarnos, y quizás en otros tengamos datos algo más subjetivos. No obstante, serán igualmente datos que nos pueden ayudar.

2- ¿Cómo van a impactar las acciones que hemos decidido aplicar? Una vez sepamos dónde queremos mejorar y qué vamos a probar para intentarlo, debemos saber cómo va a impactar esa acción que se nos ha ocurrido en nuestro rendimiento actual. Puede ser una suposición, puede ser un cálculo, puede ser instinto… Sea lo que sea hemos de ser capaces de intentar predecir qué queremos conseguir al aplicar un cambio en nuestra forma de trabajar.

3- ¿Qué resultados reales ha tenido el proceso de aprendizaje? Una vez aplicado el cambio e instaurado el proceso de aprendizaje y mejora continua, ¿cómo ha afectado realmente este cambio? ¿Lo ha hecho como esperábamos? ¿Hemos mejorado realmente? ¿Por qué? ¿Qué ha sucedido?


¿Cómo sabré qué mejorar y cuándo? 

Identificar las oportunidades de mejora puede ser complicado si no estamos acostumbrados a trabajar con procesos de mejora continua. Te proponemos estas opciones para empezar: 


Retrospectivas: Es bueno incorporar ciertas rutinas que nos obliguen a pararnos por un momento y a pensar si estamos trabajando de la manera más productiva posible o no. Estos momentos de reflexión, en un entorno agile basado en ciclos de Demming o PDCA, se acostumbra a llamar retrospectivas.



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